Pretender viene del latín praetendere: prae, delante, y tendere, tender, estirar. Literalmente, extender algo por delante de uno.
De ahí sale pretexto: praetextus, lo tejido por delante.
Y lo que se pone al frente tapa lo que está detrás.
Quien pretende algo ya tiene, antes de pretenderlo, una imagen interna de ausencia. Se busca afuera lo que adentro está registrado como faltante. Y la búsqueda confirma la falta, porque buscar es una manera de afirmar que no se tiene.
Cuando algo ya está, no hay nada que pretender.
Hay algo más en la pretensión: hay control. Hay un “esto tiene que ser así”. Ahí está la raíz del conflicto, porque lo que es no tiene por qué coincidir con lo que debería ser.
Lo vi en mí, en algo chico y cotidiano.
Había algo que estaba sucediendo solo. No lo buscaba. Pasaba, y me gustaba que pasara.
Después tuve una conversación con alguien que estaba en un estado muy distinto al mío. Me mimeticé con esa persona y abandoné el mío.
Estaba fuera de mí. Y estando fuera de mí, dejé de ser: empecé a pretender.
Sin darme cuenta, empecé a pedir lo que hasta entonces venía solo. Y dejó de venir. Cuanto más lo pedía, menos aparecía.
Krishnamurti lo llamaba la búsqueda del placer. Algo ocurre y es gozoso. El pensamiento lo registra y pide que se repita. Y la exigencia de repetición es lo que lo mata, porque aquello no ocurría por pedido.
Cuando me di cuenta, dejé de pedir. Y volvió.
Hace años hice un viaje a Brasil donde todo fluyó de una manera que no me volvió a pasar. Me pregunté durante años qué había sido distinto. Ahora lo sé: antes de salir me dije, literalmente, no voy a buscar nada, voy a dejar que mi corazón me guíe.
Sin buscarlo, lo encontré. Sin desearlo, lo obtuve.
Esto no es una cuestión de viajes.
El que exige respeto sin respetarse. El que necesita que lo reconozcan sin reconocerse. El que compra el auto para que lo vean y no se ve. El que pretende un equipo comprometido y no se ve como parte del equipo.
Todos están extendiendo algo por delante. Y lo que se extiende por delante tapa lo que hay detrás, incluso para el que lo extiende.
Lo que haría
No hay técnica, y si la hubiera sería otra pretensión.
Lo único que pude ver fue el movimiento: salí hacia afuera a buscar, y recién después me di cuenta de que me había corrido de adentro.
Cuando estoy adentro, estoy completo. Y el entorno lo confirma.
Cuando miro afuera, dejo de verme. Y en ausencia de mí me vuelvo uno con el exterior, y entonces me organizo en función de él, y no él en función de mí.
Me relaciono desde mí con el mundo. No desde el mundo conmigo.
Referencias
- Jiddu Krishnamurti, Freedom from the Known
El pensamiento pide que se repita lo que fue gozoso. Ahí vi que pretender es eso.
- Bhagavad Gita, 5.8–9
El que ve piensa: no soy yo el que hace. Lo opuesto a pretender.
- Zhuangzi, Capítulo 19, el nadador
El que nada en la cascada no pelea con el agua: va con ella. No le pretende nada al río.
- Mihaly Csikszentmihalyi, Fluir
Lo autotélico: hacer algo por lo que es. Cuando lo hago para que traiga algo, se apaga.
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