Hay empresas que nunca dejaron de ser emprendimientos.
Facturan millones. Tienen diez, quince empleados. Y funcionan en modo supervivencia.
El fundador sigue siendo el que empezó. Nunca dejó de ser emprendedor para volverse empresario, y entonces lo que tiene no es una empresa: es un emprendimiento grande.
Muchas veces es un profesional que encontró un nicho muy rentable. La demanda lo empujó a contratar, y contrató. El crecimiento no vino de un plan. Vino de no dar abasto.
Esto es lo que veo cuando entro.
Los empleados son una extensión del fundador. No hacen: ejecutan lo que él haría.
No hay cultura, no hay metas, no hay propósito declarado. Algo hay, pero está implícito, y casi siempre es su propia historia proyectada sobre la empresa.
Se tapan agujeros. Todo el día.
La gerencia está vacía, porque él es fundador, dueño, gerente y todo lo demás.
Y hay una paradoja que se repite: tiene dinero de sobra para invertir en orden, en sistemas, en automatización. Y todo se sigue haciendo como el primer día, bajo su mirada.
Ahora, lo más fino.
Casi siempre hay indicios de orden adentro. Una empleada con capacidad real de liderazgo. Alguien que podría gerenciar.
No la ve.
No la ve porque verla implicaría calma. Y esta persona vive a mil. Entonces, sin darse cuenta, prioriza a los empleados que le devuelven su propia experiencia interna: el vértigo, la urgencia, el incendio.
El proyector, la película y lo proyectado, girando en el mismo círculo. Y adentro del círculo nadie lo ve, porque el que proyecta no ve una proyección: ve la realidad.
Tampoco ayuda que le haya ido bien. Su historia dice: hasta acá llegué solo, esto es así, y bastante bien me fue. Con eso alcanza para no plantearse otra cosa durante años.
Otra cosa que veo: confunde a los empleados con amigos o con familia. No es un error de criterio. Está replicando adentro de la empresa el modelo con el que aprendió a vincularse, su sistema de origen.
Y no disfruta lo que logró. Lo persigue la sensación de que si no está encima de todo y de todos, se derrumba.
El disfrute se le transformó en consumo. Más lujos, más gastos, buscándole sentido a un éxito que no logra disfrutar.
Puede estar en la Fórmula 1 y llevarse la empresa puesta. ¿Qué está pasando allá? ¿Está todo bien? ¿Me estarán robando? ¿Cómo estarán tratando a los clientes?
No está ahí. Está allá.
La gente alrededor ve lo que él no ve. Se lo dicen. No entra. El sistema nervioso no se actualizó: sigue funcionando con la configuración del primer día, cuando efectivamente todo dependía de él.
Por eso le busca la vuelta. Y le va a seguir buscando la vuelta, aunque la solución esté a un metro, porque buscarle la vuelta es lo único que su sistema sabe hacer.
Casi siempre hace falta una crisis aguda para que algo se abra.
Lo que haría
Primero, darse cuenta. Mirarlo de frente, sin adornarlo.
Segundo, preguntarse: ¿y si pudiera ser diferente?
Esa pregunta abre dos movimientos, y hacen falta los dos. Mirar la empresa. Y mirarse.
Después, la pregunta que casi nadie se hace: ¿para qué me está siendo útil esto? ¿Qué es posible solo mientras todo siga funcionando así?
Siempre hay una ganancia oculta.
Tercero, buscar acompañamiento. Y que sea afuera del círculo. Estas personas suelen hablar con familiares y conocidos, que funcionan como analgésico: alivian el momento y dejan todo igual.
Un abordaje que ordene solamente la empresa puede dejar la identidad del fundador boyando. Es el caso típico del que llega a lo que quería y ahí se deprime, o no puede disfrutarlo.
El chip de estas personas está orientado al problema y a resolverlo. Toda su vida hicieron eso, y les funcionó.
Quizás sea buen momento para empezar a preguntar por la solución. Y sobre todo, qué sería diferente a partir de ella.
Referencias
- Michael E. Gerber, El mito del emprendedor
El que trabaja en su negocio y no sobre él. Lo conozco de adentro.
- Murray Bowen, Teoría de sistemas familiares
Lo que se aprende en el sistema de origen se repite. Yo lo veo repetirse en la empresa.
- Steve de Shazer e Insoo Kim Berg, Terapia breve centrada en soluciones
De ellos tomé preguntar por la solución y por qué sería diferente, en vez de seguir mirando el problema.
https://gastonlopeztropeano.com/textos/lo-que-veo-cuando-el-emprendedor-nunca-se-volvio-empresario