Cuando alguien saca un turno para constelar, las cosas empiezan a acomodarse desde ese momento. Ya le cambia la sensación del cuerpo.
Sacar el turno implica decir: «con esto no puedo».
Crecí sin acostumbrarme a pedir ayuda. Me acostumbré a resolverme solo.
Intentar solucionar un problema que uno mismo está generando, sin darse cuenta, es como tirarle nafta al fuego y pretender que se apague. El rechazo hacia esa parte de uno mismo la fortalece.
Lo veo como un triángulo. En una punta de la base está el problema. En la otra, uno queriendo solucionarlo. Los dos están en el mismo nivel. La base es una sola, con dos puntas, pero uno se cree que es solo una de ellas. Y así se autoperpetúa.
En el mismo lugar del problema, todo es conocido. No hay nada nuevo. Por eso las charlas son siempre las mismas.
Cuando uno deja de mirar al problema y mira para arriba, hacia el vértice, se conecta con algo que no conoce.
Decir «necesito ayuda» apaga el motor que genera el problema. Primero es «tengo que solucionar esto». Después, «quiero solucionar esto». Después, «no doy pie con bola». Ahí el cuerpo se relaja.
Hay humildad en poder decir: «lo intenté, pero me rindo. Hasta acá llego».
Pero pedir ayuda no es una cuestión de vanidad ni de orgullo. Es un acto de amor propio. Un acto de merecimiento. Y un acto de fe. Implica también la alegría de un otro.
Ayudar viene del latín adiuvare. Y en latín, iuvare es ayudar, pero también dar gusto.
Para hacer una reja en casa, contratamos a alguien. Con las cuestiones que más nos atraviesan, nos cuesta tanto pedir ayuda.
Quizás de chicos aprendimos que no iba a haber nadie para ayudarnos. «Tengo que poder solo, porque no hay nadie.» Es el estado de supervivencia. El estado de amor es un estado de colaboración.
Quien ayuda acompaña a llegar a un lugar diferente al de «yo peleándome con esta situación». Y muchas veces ese lugar tiene que ver más con lo que realmente anhelamos que con una solución al problema.
Es el yo queriendo resolver los problemas del yo mismo. La espada no se puede afilar a sí misma.
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